El autoescalado monitorea continuamente la carga real de un sistema —tráfico de solicitudes, uso de CPU, tamaño de una cola de trabajos pendientes— y ajusta automáticamente la cantidad de servidores o recursos de cómputo asignados, agregando capacidad durante picos de demanda y reduciéndola cuando la carga disminuye.
Por qué transformó la gestión de infraestructura
Antes de esta capacidad, las organizaciones debían aprovisionar manualmente suficiente capacidad para manejar sus picos de demanda esperados, pagando por esa capacidad incluso durante períodos de baja actividad; el autoescalado permite ajustar los costos de forma mucho más eficiente a la demanda real momento a momento.
