El backpressure ocurre cuando un componente de un sistema de streaming no puede procesar los datos tan rápido como los está recibiendo, y necesita comunicar esa situación hacia atrás, hacia quien le está enviando esos datos, para que reduzca temporalmente su ritmo de envío y evitar que el sistema se sature o colapse por acumulación descontrolada de datos pendientes.
Por qué su manejo correcto es tan crítico
Un sistema sin un mecanismo adecuado de backpressure puede acumular una cantidad creciente de datos pendientes de procesar hasta agotar su memoria disponible y fallar por completo, mientras que un manejo apropiado permite que el sistema se degrade de forma controlada, reduciendo la velocidad de procesamiento sin perder datos ni colapsar completamente.
