El caché de consultas guarda el resultado de una consulta que ya se ejecutó, de forma que si la misma consulta exacta se solicita nuevamente poco tiempo después, el sistema puede devolver el resultado guardado directamente, sin necesitar volver a ejecutar toda la consulta original contra la base de datos.
Su principal desafío: la invalidación
El mayor desafío de esta técnica es saber cuándo un resultado cacheado ya no es válido porque los datos subyacentes cambiaron, un problema conocido informalmente como uno de los más difíciles en ingeniería de software, que requiere estrategias cuidadosas para no servir información desactualizada sin darse cuenta.
