Estos modelos aprenden patrones musicales —armonía, ritmo, timbre de instrumentos— a partir de grandes catálogos de audio, y pueden generar piezas musicales nuevas siguiendo un estilo, género o incluso una letra proporcionada como guía.
El debate que generan
Su uso plantea preguntas todavía sin resolver del todo sobre derechos de autor: qué tan “original” es una pieza generada entrenando sobre música protegida por derechos de autor, y qué corresponde a los músicos cuyas obras formaron parte de esos datos de entrenamiento.
