La IA aplicada a la robótica combina percepción (interpretar cámaras y sensores mediante visión por computadora), planificación (decidir qué acciones tomar para alcanzar un objetivo) y control (ejecutar movimientos físicos precisos), permitiendo que un robot opere con cierta autonomía en entornos cambiantes e impredecibles.
Su mayor desafío frente a otras aplicaciones de IA
A diferencia de un modelo que solo procesa texto o imágenes, un robot actúa físicamente en el mundo real, donde los errores pueden tener consecuencias materiales y de seguridad concretas, lo que exige niveles de robustez, seguridad y capacidad de manejar situaciones imprevistas mucho más exigentes.
