La IA estrecha (o “débil”) describe a prácticamente todos los sistemas de IA que existen hoy en la práctica: modelos entrenados para sobresalir en una tarea o un conjunto acotado de tareas relacionadas, como jugar al ajedrez, reconocer imágenes o generar texto, sin capacidad real de aplicar ese conocimiento fuera de su dominio de entrenamiento.
Por qué la distinción importa
Un modelo de lenguaje extremadamente capaz para conversar sigue siendo IA estrecha si no puede, por ejemplo, controlar de forma autónoma y confiable un vehículo o diagnosticar una enfermedad sin entrenamiento específico para eso. La distinción ayuda a evitar atribuir capacidades generales a sistemas que, en realidad, son muy buenos pero en un dominio acotado.
