La leyenda traduce los colores, formas o patrones usados en un gráfico hacia su significado real, siendo indispensable cuando un gráfico codifica múltiples categorías o series que no pueden identificarse directamente sin esa referencia adicional.
Cuándo se puede prescindir de ella
Cuando hay pocas series y espacio suficiente, etiquetar directamente cada línea o barra en el propio gráfico (en lugar de usar una leyenda separada) suele facilitar la lectura, evitando que el ojo tenga que moverse constantemente entre el gráfico y una leyenda ubicada aparte.
