Una línea de tiempo dispone eventos individuales a lo largo de un eje que representa el paso del tiempo, permitiendo visualizar el orden cronológico y la proximidad temporal relativa entre distintos eventos discretos, como los hitos históricos de una organización o las etapas de un proceso.
Su diferencia con un gráfico de líneas tradicional
A diferencia de un gráfico de líneas, que típicamente muestra la evolución continua de una variable numérica a lo largo del tiempo, una línea de tiempo se enfoca en eventos discretos y puntuales, priorizando cuándo ocurrió cada uno más que una medición numérica continua asociada a ellos.
