Un mapa de flujo combina la referencia geográfica de un mapa tradicional con líneas que conectan puntos de origen y destino, cuyo grosor representa la magnitud del flujo entre esas ubicaciones, como rutas migratorias, comercio internacional, o patrones de tráfico entre ciudades.
Su desafío principal de diseño
Con muchas rutas de flujo simultáneas, las líneas tienden a superponerse y cruzarse entre sí de forma confusa, lo que suele requerir técnicas específicas de curvado de líneas o agregación de flujos menores para mantener el mapa legible sin perder la información esencial que se busca comunicar.
