Una migración de base de datos traslada tanto los datos como, frecuentemente, la estructura (esquema) desde un sistema de origen —una versión anterior, un motor distinto, un servidor diferente— hacia un sistema de destino, buscando minimizar la interrupción del servicio y evitar pérdida de datos durante el proceso.
Por qué requiere tanta planificación
Además de mover los datos en sí, suele requerir adaptar consultas, ajustar diferencias de comportamiento entre motores distintos, y validar exhaustivamente que los datos migrados sean idénticos a los originales, siendo un proceso donde los errores pueden tener consecuencias graves si no se planifica y prueba cuidadosamente de antemano.
