El reconocimiento facial analiza rasgos distintivos del rostro de una persona —la distancia entre los ojos, la forma de la mandíbula, entre muchos otros puntos de referencia— para identificar quién es, o para verificar si coincide con una identidad declarada previamente.
Por qué genera controversia
Su uso en espacios públicos o por parte de gobiernos plantea preocupaciones serias sobre vigilancia masiva y privacidad, y varios estudios han mostrado que algunos sistemas de reconocimiento facial presentan tasas de error significativamente más altas para ciertos grupos demográficos, un ejemplo concreto de sesgo algorítmico con consecuencias reales.
