Un plan de recuperación ante desastres define exactamente qué hacer si ocurre una falla catastrófica —desde un error humano grave hasta la pérdida completa de un centro de datos— incluyendo cómo restaurar los sistemas, desde qué copias de seguridad, y en cuánto tiempo se espera lograr esa recuperación.
Sus dos métricas clave
El RPO (Recovery Point Objective) define cuánta pérdida de datos es aceptable, medida en tiempo desde la última copia disponible; el RTO (Recovery Time Objective) define cuánto tiempo de inactividad es aceptable hasta restaurar completamente el servicio, y ambas métricas determinan qué tan robusta (y costosa) debe ser la estrategia de recuperación implementada.
