Al separar el almacenamiento del cómputo, un sistema puede aumentar la cantidad de datos almacenados sin necesitar más poder de procesamiento, o aumentar temporalmente el poder de cómputo para una consulta puntual sin necesitar mover ni duplicar los datos, pagando de forma independiente por cada recurso según se necesite.
Por qué se convirtió en un principio arquitectónico dominante
Los sistemas tradicionales acoplaban ambos recursos en el mismo servidor físico, obligando a sobredimensionar uno de los dos para satisfacer las necesidades del otro; separarlos permitió una eficiencia de costos y una flexibilidad de escalado que influyó en el diseño de la mayoría de las plataformas de datos modernas en la nube.
