SHAP (SHapley Additive exPlanations) adapta un concepto de teoría de juegos —cómo repartir de forma justa las ganancias entre los participantes de una colaboración— para asignar a cada variable de entrada una contribución específica y consistente sobre cuánto influyó en una predicción individual concreta.
Por qué se volvió tan popular
A diferencia de otras técnicas de interpretabilidad, SHAP ofrece garantías matemáticas sólidas sobre cómo se reparte esa contribución entre variables, y puede aplicarse a prácticamente cualquier tipo de modelo, desde árboles de decisión hasta redes neuronales complejas.
