Un SLA (acuerdo de nivel de servicio) establece compromisos concretos y medibles sobre la calidad de un servicio —por ejemplo, 99.9% de disponibilidad mensual, o un tiempo de respuesta máximo ante una solicitud de soporte— generalmente incluyendo consecuencias específicas, como compensaciones económicas, si esos compromisos no se cumplen.
Por qué es relevante en arquitecturas de datos
Al depender de servicios externos de nube o de terceros para almacenamiento, procesamiento o análisis de datos, el SLA de esos proveedores se convierte en un factor determinante de qué tan confiable puede ser, en última instancia, el propio sistema construido sobre ellos, algo que debe considerarse al diseñar sistemas críticos que dependen de infraestructura externa.
