Al generar cada palabra, un modelo de lenguaje calcula una probabilidad para cada palabra posible que podría venir a continuación. La temperatura ajusta cuánto se “aplanan” o “acentúan” esas probabilidades: una temperatura baja hace que el modelo elija casi siempre la opción más probable, mientras que una temperatura alta le da más chances a opciones menos probables, generando respuestas más variadas pero también más impredecibles.
Cuándo ajustarla
Una temperatura baja es preferible para tareas que requieren precisión y consistencia, como responder preguntas factuales; una temperatura más alta suele preferirse en tareas creativas, como generar ideas o escribir ficción, donde la variedad es una ventaja.
