El teorema de Bayes relaciona la probabilidad de una hipótesis dada cierta evidencia, con la probabilidad de esa evidencia dada la hipótesis, combinando ambas con la probabilidad inicial de la hipótesis (antes de considerar la evidencia) para obtener una probabilidad actualizada tras observar esa evidencia.
Un ejemplo clásico de su utilidad
Permite corregir intuiciones erróneas comunes, como interpretar correctamente el resultado de un test médico: incluso un test con alta precisión puede producir muchos falsos positivos si la enfermedad que detecta es muy poco frecuente en la población general, algo que el teorema de Bayes cuantifica con precisión.
