El test de Shapiro-Wilk es una de las pruebas más recomendadas específicamente para evaluar normalidad, siendo generalmente más potente que otras alternativas (como Kolmogorov-Smirnov) para detectar desviaciones de la normalidad, especialmente en muestras de tamaño pequeño o moderado.
Su principal limitación práctica
Al igual que otros tests de normalidad, con muestras muy grandes puede detectar como significativas desviaciones diminutas de la normalidad perfecta que en la práctica tienen poco impacto real sobre la validez de los análisis posteriores que dependen de ese supuesto.
