Un caché distribuido mantiene datos temporales de acceso frecuente en un sistema compartido y accesible por todos los servidores de una aplicación, en lugar de que cada servidor individual mantenga su propio caché local aislado, garantizando que todos los servidores vean la misma versión cacheada de los datos en cada momento.
Por qué es necesario en aplicaciones con múltiples servidores
Con un caché local en cada servidor individual, distintos usuarios podrían recibir respuestas inconsistentes según a qué servidor específico los dirigió el balanceador de carga; un caché distribuido y compartido evita esa inconsistencia, asegurando una experiencia uniforme sin importar qué servidor procese cada solicitud.
