Las formas normales establecen criterios progresivos de buen diseño para una base de datos: la primera forma normal exige que cada columna contenga valores atómicos (sin listas dentro de una misma celda); la segunda elimina dependencias parciales de la clave primaria; la tercera elimina dependencias entre columnas que no son parte de la clave, reduciendo cada vez más la redundancia posible.
Por qué en la práctica no siempre se llega hasta el final
Aunque existen formas normales más estrictas (como la cuarta y quinta), la mayoría de los diseños prácticos se conforman con alcanzar la tercera forma normal, ya que continuar normalizando más allá de ese punto puede aumentar innecesariamente la complejidad de las consultas sin un beneficio proporcional en la calidad del diseño.
