La orquestación de contenedores automatiza tareas que serían impracticables de manejar manualmente a gran escala: decidir en qué servidor físico ejecutar cada contenedor, reiniciar automáticamente los que fallan, distribuir el tráfico de red entre las copias activas de una aplicación, y coordinar actualizaciones sin interrumpir el servicio.
Por qué se volvió indispensable
A medida que las aplicaciones modernas se dividen en muchos componentes pequeños ejecutándose como contenedores independientes (arquitectura de microservicios), coordinar manualmente todos esos componentes se vuelve rápidamente inviable, haciendo que una plataforma de orquestación como Kubernetes sea prácticamente un requisito en sistemas de cierta escala.
